Para aquellos que todavía piensan que el esquí es muy peligroso y aburrido, algo insondable y desafiante, recomiendo un gran profesor que sabe sobre mucho sobre el esquí y tiene muchas dotes de psicología. Después del aprendizaje, se producirá tal transformación de la conciencia que, hasta entonces lo que me parecía imposible, de repente se realiza. Alberto me enseñó a sentir los esquís, la nieve y a entender como manejarlos y a sentirme segura incluso a gran velocidad… Gracias, Alberto. ¡Hasta el próximo año!

